Mercados financieros marzo. Adiós a un trimestre negro.

Mercados financieros marzo

La gran incógnita

Como se esperaba, el COVID-19 ha continuado su imparable y devastador avance, reflejando su impacto negativo en los mercados financieros a nivel global. Si bien es cierto que la economía se encontraba el la parte final de su ciclo expansivo, nadie se esperaba que la recesión iba a llegar tan pronto y de forma tan abrupta. Ahora la incógnita está en la magnitud del impacto de esta crisis y en su duración.Con todo ello, en el mes de marzo, el S&P 500 perdía un 12,5%, el Eurostoxx 50 un 16,3%, el DAX alemán se dejaba también un 16,4%, mientras que el Ibex 35 cedía un 22,2%.

Como era de esperar en este entorno, los activos defensivos tuvieron mejor comportamiento, en especial los bonos gubernamentales y el oro, mientras que los precios de las materias primas y de la renta variable han tenido uno de los peores meses de su historia. Este es el reflejo de las medidas de contención de la pandemia, que suponen un parón de actividad a todos los niveles, y cuya situación se compara sólo con periodos de conflictos bélico. Así lo reflejan algunos datos como el que conocíamos el 2 de abril de paro en España, récord histórico con una subida de 300 mil personas, al igual que sucedía con los datos de afiliación a la Seguridad Social, con 833.979 cotizantes menos.

Medidas de respuesta

En cuanto a las medidas de respuesta, las diferentes autoridades políticas a nivel mundial han anunciado diferentes medidas para intentar hacer frente a la crisis sanitaria. 

En países como Alemania o Reino Unido los gobiernos se han comprometido a pagar una proporción significativa de los salarios de los trabajadores durante el cierre para permitir a las empresas no despedir personal en medio de una caída importantísima en sus cifras de negocio. Posiblemente este tipos de medidas sean las más necesarias, ya que por un lado dan soporte a la población por un lado y a las empresas por otro. 

También se han puesto en marcha diferentes medidas de financiación pública a las empresas que permitirán a estas disponer de efectivo para mantener su actividad corriente y evitar las quiebras.

Recorte de tipos de interés para activar la economía

Por su parte, los principales bancos centrales han hecho lo propio, recortando tipos de interés a su límite inferior y reiniciando y ampliando los programas de compra de activos. 

El compromiso de la Fed de comprar tantos bonos del Estado como sea necesario es un paso significativo, que debería permitirle mantener bajos los costes de los préstamos del Estado, a pesar del enorme estímulo fiscal que se necesita para hacer frente a las consecuencias económicas del virus. 

Por su parte, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra no han concretado tanto sus medidas, pero previsiblemente harán todo lo que esté en su mano para mantener los costes de financiación gubernamental bajos junto con medidas de liquidez para las empresas más solventes. 

Todos los ojos están ahora en las medidas de las autoridades públicas, cuyas medidas fiscales, cuantitativas y sociales serán esenciales y mitigarán el impacto del daño que pueda dejar el COVID-19 a nivel global.

 

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