La Fed baja los tipos de interés

El pasado martes la Reserva Federal de Estados Unidos, la Fed, redujo los tipos de interés por sorpresa un 0,5% hasta situar el tipo de referencia en el rango del 1% – 1,25%. 

Este decisión, que se tomó con carácter de emergencia, tiene como objetivo la contención de los posibles efectos negativos que el Coronavirus podría tener en su economía. En un primer momento, las bolsas recogieron la medida con subidas, aunque minutos después el sentimiento negativo se instalaba en estas ante los temores de que los efectos de la epidemia puedan ser mucho mayores de los inicialmente anticipado. 

Las rebajas de tipos de interés persiguen alentar a las empresas a pedir préstamos y utilizar ese dinero para desarrollar su actividad e invertir, ya sea a nivel industrial, infraestructuras etc., con los efectos positivos que el incremento de la inversión acarrea, como la creación de puestos de trabajo. 

Todo ello impulsaría la actividad económica real.

Se teme que su efecto pueda ser limitado

En el entorno actual hay un Pero con mayúscula y que cuestiona los posibles efectos que acabamos de señalar. 

La financiación ya estaba muy barata de por sí antes de la rebaja de tipos, y de hecho la economía americana avanza a velocidad de crucero en los momentos previos a la crisis del COVID-19, pero lo que ha cambiado es que ahora mismo las empresas norteamericanas no están invirtiendo porque no quieran, sino porque el miedo se está extendiendo a la población, y los trabajadores empiezan no querer desplazarse a sus puestos de trabajo o a viajar por temor al contagio de la epidemia. 

A los que sí beneficiará son a los individuos con hipotecas, ya que la bajar tipos su poder adquisitivo aumenta al tener que destinar menos dinero a su pago y más para consumo, pero este efecto podría disiparse si se toman medidas extremas como en China,  con el cierre de comercios.

¿Cómo afecta esto a los mercados?

Los recortes de tipos son teóricamente positivos y favorecen a los inversores y por lo tanto a las bolsas, pero la Fed, en su anuncio del martes, señaló en declaraciones de su presidente, Jerome Powell, que este movimiento no arreglaría los posibles impactos económicos, sino que más bien es una medida de contención, un colchón por si el aterrizaje fuese muy duro. 

Además, hay una palabra que a los inversores no gusta nada en casi ninguna circunstancia, la palabra emergencia, y esta es la que ha motivado el movimiento y la que genera suspicacias entre las gestoras internacionales, que ahora se preguntan si hay algo más aparte del coronavirus. 

Como dato, la última vez que la Fed hizo un movimiento bajo circunstancias similares fue en 2008, tras la caída de Lehman, y los mercados se desplomaron otro 50% adicional de sus niveles. 

Un indicador preocupante

Tras el recorte de la Reserva Federal, la rentabilidad del bono americano a 10 años se movía por debajo del 1%, nivel no visto nunca antes. Esto significa que la diferencia entre los rendimientos de la deuda a 10 años y a 2 años está en niveles muy bajos (en torno al 0,35%). Típicamente este diferencial se toma como un indicador de recesión o de turbulencias en términos de crecimiento económico. 

Si bien este nivel no ha pasado de forma continuada a terreno negativo durante varios meses, que es cuando suele dar una señal de alarma más o menos fiable, conviene no perderlo de vista, ya que las circunstancias actuales podría presionarlo a la baja. 

Con todo ello, preocupa que, si verdaderamente la economía estadounidense comienza a entrar en recesión, la Fed no ha dejado mucho margen para más recortes.

 

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