Gestión pasiva vs. Gestión activa

Es un tema del que se habla y se ha hablado mucho en el sector financiero, pero ¿tiene sentido el debate entre ambos estilos de gestión?

Todos los fondos de inversión siguen una estrategia determinada y uno de los aspectos clave en su elaboración es definir el grado de intervención de los gestores en la selección y ponderación de las posiciones de la cartera. En algunos fondos, la estrategia consiste en incorporar los mismos activos que componen la cartera de un índice, ya sea de renta variable, renta fija, materias primas, etc. Su objetivo es replicar el comportamiento de dicho índice, de tal manera que la rentabilidad obtenida sea lo más ajustada al activo que replica.

Son fondos gestionados pasivamente, donde sólo se producen cambios cuando así se dan en el propio índice, limitándose la labor del equipo gestor al control en el rebalanceo de los activos. Estas condiciones no se dan en cambio, en los fondos de inversión gestionados activamente, fondos cuya administración apuesta por tener mayor protagonismo en la gestión de sus inversiones en lugar de limitarse a seguir un índice determinado. Con esta estrategia, se pretende mejorar los resultados obtenidos por el mercado aplicando una determinada filosofía de inversión, ya sea de índole técnica, fundamental o cuantitativa.

¿Qué tipo de gestión tiene más sentido?

Si recurrimos a estudios sobre los resultados obtenidos por uno y otro tipo de gestión nos encontramos con que, aproximadamente, sólo uno de cada cinco fondos de inversión de gestión activa consigue batir a su índice de referencia. Este dato refleja que son una minoría los gestores que mejoran con sus decisiones la rentabilidad de una cartera expuesta al vaivén del mercado. Este hecho está siendo especialmente valorado en Estados Unidos, donde la gestión pasiva ha superado ya la entrada de flujos de los fondos gestionados activamente como se puede apreciar en el siguiente gráfico.

Que la gestión pasiva está de moda es una realidad, ¿pero es la mejor opción? ¿se deberían olvidar los inversores de la gestión activa como parte integrante de sus carteras?

La respuesta a esta pregunta la encontramos en un factor que tarde o temprano acaba llamando a la puerta cuando se trata de gestionar una inversión: diversificación. Del mismo modo que, en una cartera prudente y orientada al largo plazo, se debe tener en cuenta la diversidad en la localización geográfica, en los sectores, en las divisas o en el tipo de activo, también es importante que haya diversidad en el tipo de gestión.

Esto es así porque ambas formas de gestionar tienen atributos que corren a su favor. El debate generado sobre cuál es más eficiente carece de sentido cuando dentro de cada estilo de gestión encontramos factores positivos. Invertir a través de productos indexados al mercado se ha demostrado que tiene en el largo plazo más valor que hacerlo en la mayoría de fondos de inversión de gestión activa. Esto es así porque sus costes más bajos merman en menor medida la rentabilidad neta del fondo, y también, por la dificultad para que el alfa generado, es decir, la habilidad de los gestores para superar la rentabilidad de los benchmarks, se mantenga estable en el largo plazo. Son argumentos sólidos que ponen la balanza de su lado. Sin embargo, la mayoría no es lo mismo que todos. Existen fondos de inversión gestionados activamente que generan alfa cada año y lo consiguen por la habilidad y los conocimientos del equipo gestor y por el alcance de las corporaciones a las que pertenecen, con recursos suficientes para conseguir los mejores resultados posibles. Existen otros fondos con políticas de inversión sectoriales o temáticas, en los que se necesita un conocimiento no únicamente financiero sino con un componente más especializado. Puede tener sentido confiar en profesionales financieros que son a su vez expertos en tecnología, biología, física u otra disciplina a la que quiera dirigir sus inversiones un determinado fondo de inversión.

Con todos estos ingredientes, debemos seguir valorando la gestión pasiva y confiar en la tendencia alcista de los mercados en el largo plazo, pero obviamente sin menospreciar las cosas buenas que puede aportar la gestión activa a nuestra cartera de inversión. Como siempre en la diversificación se encuentra la clave.

Enrique Silla (Head of Customer Success), Fundsfy Team

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